El cerebro de la mujeres es más activo que el de los hombres
Los cerebros de las mujeres se muestran significativamente más
activos en muchas más áreas que en el caso de los hombres, especialmente
en dos regiones: la corteza prefrontal (involucrada en, entre otras funciones, la toma de decisiones, la resolución de problemas o la planificación de comportamientos cognitivamente complejos) y también en las zonas límbicas o emocionales (responsables, por ejemplo, del estado de ánimo y la ansiedad). En cambio, el centro visual del cerebro y el de coordinación aparecen más activos en el caso de los hombres.
Esta es la conclusión del mayor estudio de imágenes cerebrales
llevado a cabo hasta la fecha, y cuyo objetivo consistía en cuantificar
las posibles diferencias entre los cerebros de los hombres y los de las
mujeres. Realizado por las Amen Clinics, con base en California (Estados
Unidos), se analizaron los datos de 46.034 estudios de escáneres
cerebrales proporcionados por nueve clínicas diferentes a través de la
técnica de SPECT (tomografía computarizada por emisión de fotón único).
La investigación fue dirigida por el psiquiatra Daniel Amen, fundador
y director médico de Amen Clinics, quien explicó que “este es un
estudio muy importante para ayudar a entender las diferencias cerebrales
basadas en el género. Las diferencias cuantificables que identificamos
entre hombres y mujeres son importantes para comprender los riesgos
basados en el género para trastornos cerebrales como el alzhéimer.
Utilizar herramientas de neuroimagen, tales como el SPECT, es esencial
para el desarrollo, en el futuro, de tratamientos médicos de precisión
para el cerebro”.
La SPECT puede evaluar la perfusión sanguínea cerebral. Las imágenes
que con este método se adquieren de los individuos en reposo o mientras
llevan a cabo diversas tareas cognitivas muestran un flujo sanguíneo
diferente en regiones específicas del cerebro.
Según los responsables del estudio, comprender las diferencias de
género es importante porque los trastornos cerebrales afectan a los
hombres y a las mujeres de una forma diferente. Mientras ellas
sufren tasas significativamente más altas en enfermedades como los
trastornos de ansiedad, el alzhéimer o la depresión (precisamente la interrelación entre estas dos últimas es estrecha), ellos presentan tasas más altas de trastorno de déficit de atención con hiperactividad o problemas vinculados a la conducta.
Los hallazgos de la investigación sobre el aumento del flujo
sanguíneo en la corteza prefrontal de las mujeres, en comparación con el
de los hombres, podrían explicar por qué ellas tienden a ser más empáticas, intuitivas y colaborativas y ejercen un mayor autocontrol. Asimismo, ese incremento del flujo sanguíneo en las áreas límbicas del cerebro podría aclarar, en parte, por qué también son más vulnerables a sufrir problemas de ansiedad, depresión, trastornos relacionados con la alimentación o insomnio.
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